Industria Argentina, el desafío de la competitividad

“El Foro Argentina Industrial me parece una iniciativa muy interesante, y principalmente productiva desde el punto de vista de los desafíos que tenemos en la Argentina en materia de competitividad, que es el eje principal de la mayoría de las problemáticas y oportunidades que tenemos para generar un mejor país para todos los argentinos”, destacó Fernando Grasso, Secretario de Industria del Ministerio de Producción de la Nación Argentina, en el marco de la segunda edición anual del “Foro Argentina Industrial: En Búsqueda de la Competitividad”, organizado por NUMANIEEC, que contó con la participación de 120 ejecutivos de compañías industriales nacionales y multinacionales.

“En el inicio de nuestra gestión de gobierno había tres ollas a presión en la economía argentina”, explicó el funcionario, haciendo referencia a la cuestión cambiaria y monetaria, “que generaba una distorsión en todos los precios relativos de la economía”; a un déficit fiscal importante sobre la base de una presión tributaria record; y a que la Argentina se había quedado sin un stock de energía suficiente, con una matriz ineficiente desde el punto de vista de los costos y “un cuadro tarifario que tampoco daba sustento a ese proceso”.

“Todas estas son cuestiones requerían tiempo y una ingeniería de proceso, generando los equilibrios necesarios para que la economía funcionara de manera razonable, para poder ir administrando la coordinación de estos instrumentos de manera gradual”, destacó.

“La única forma en que la Argentina puede resolver sus problemas macroeconómicos es si generamos una estructura productiva en el conjunto de la economía nacional, que sea competitiva. Esa es la única forma de poder generar divisas para tener un mercado cambiario que sea sostenible en el tiempo, y que se generen los recursos para hacer frente a las necesidades de bienes públicos que requiere el país. Un entorno competitivo es lo que permite que haya inversiones en energía, de manera eficiente”, añadió.

“Con un esquema macroeconómico con menos distorsiones, seguramente vamos a tener un equilibrio monetario y cambiario más sustentable. Por lo tanto, vamos a poder tener los pilares de una economía más sana, que nos permitan ser la base de una estructura productiva más competitiva”, señaló el Secretario de Industria, indicando que ante la necesidad de normalizar la macroeconomía, desde el gobierno se está trabajando en diferentes vectores, a través del apoyo a las PyMEs, el financiamiento productivo, la internacionalización de empresas argentinas, la simplificación burogrática, el desarrollo de la infraestructura y su tracción sobre la industria local, y a partir de la Ley de Compre Nacional con foco en el desarrollo de proveedores locales.

En relación al financiamiento, Grasso refirió a la importancia de contar en el Ministerio de Producción con herramientas para complementar lo que el sistema financiero tradicional no puede otorgar a las empresas, identificando a la Ley de Financiamiento Productivo, el Banco de Inversión de Comercio Exterior, el Plan Nacional de Calidad, el Programa de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO) la Ley de Compre Nacional, y la asistencia técnica para realizar diagnósticos tecnológicos en las empresas con el INTI.

En cuanto al apoyo a las pyme, el funcionario destacó a la Ley Pyme y la Ley de Defensa a la Competencia. Además mencionó la existencia de un crédito fiscal que las empresas pueden tomar vinculado a sus gastos de investigación y desarrollo, y que actualmente se está reglamentando desde Ministerio de Ciencia y Tecnología. “Todos los gastos de desarrollo de producto, de investigación, que realicen las empresas, pueden ser tomados a cuenta, para pedir un crédito fiscal y pagar cualquier impuesto nacional”, precisó, manifestando que para lo que queda del 2018 ya se tiene previsto un cupo de más 2 mil millones de pesos a estos efectos, especialmente para Pymes.

Al referirse a la internacionalización, Grasso señaló que la salida productiva a largo plazo de la Argentina tiene que ver con la exportación. “Exportamos poco, y ese es uno de nuestros principales problemas, y no el nivel de importación. Tenemos que salir más a vender al mundo, tenemos que integrarnos más, tenemos que generar más valor para la exportación”, enfatizó, asegurando que desde el gobierno nacional se mejoró la ecuación de reintegros y derechos de exportación y se creó la Agencia de Inversiones y Comercio Exterior, que está desplegando hubs logísticos en distintas partes del mundo para que puedan aprovecharlos empresas argentinas.

En términos de simplificación productiva, el Secretario de Industria expresó la intención que entre el sector público y privado haya una relación lo más sencilla posible, y que el Estado no le genere a las empresas complicaciones en cada tramite.

Como otro eje tendiente a la normalización macroeconómica del país, Grasso manifestó que a partir de la nueva Ley de Compre Nacional, en la licitaciones públicas de obras con un umbral determinado de valor, los pliegos antes de ser publicados ahora tienen que pasar por el análisis del Ministerio de Producción para garantizar que el diseño del pliego no excluya la posibilidad de participación de la industria nacional o los sectores productivos locales. Además, mencionó la implementación del derecho del ‘first refusal’ para que las empresas argentinas que oferten por encima de una propuesta no nacional y queden en el segundo puesto, tengan la posibilidad de hacer una nueva oferta por el mismo valor que la competidora extranjera y adjudicarse una licitación. También hizo hincapié en la obligación de las empresas no nacionales que ganan una licitación pública de integrar localmente el 20% del valor del pliego, subcontratando a proveedores argentinos o realizando inversiones o una actividad en el país, y hacer transferencia tecnológica.

En una sesión de preguntas efectuadas por los ejecutivos presentes, Fernando Grasso destacó la ventaja competitiva que tiene Argentina por contar con muchos empresarios y una gran proactividad de emprendedorismo en las compañías. Un activo con el que no cuentan economías de menor desarrollo, según explicó el funcionario.

“También tenemos mano de obra calificada, capacidad de innovación y talento, y la mejor forma de aprovecharlos es insertarnos en determinados segmentos o nichos de mercado a nivel mundial”, señaló.

“La Argentina viene muy atrasada en materia de infraestructura, en términos de disponibilidad de rutas, puertos y operación aduanera, y en materia energética. Todas estas cosas son las que la Argentina viene acumulando en materia de déficit de competitividad, y representan mucha más competitividad que una variación en el tipo de cambio”, expresó Grasso.

“Los mayores déficits que tenemos tienen que ver en su mayoría con medidas que se deben tomar puertas afuera de las fábricas, vinculadas a la matriz impositiva, el financiamiento, y la matriz de infraestructura y logística, que es lo que nosotros tenemos que operar desde el gobierno, de manera muy eficiente”, agregó.

“Puertas adentro de las fábricas, la base de la competitividad tiene que ver con la innovación, con el desarrollo tecnológico, con aplicar procesos competitivos, con que la cadena de valor o de abastecimiento sea óptima, con manejar bien los stocks. Si no tenemos las cosas bien puertas adentro de la fábrica, no podemos pretender que puertas afuera  todo se solucione de la mano de una política del Estado”, completó Fernando Grasso.