Reducir la presión impositiva y la inflación: las dos principales preocupaciones de las empresas industriales

El 98% de los 117 ejecutivos de empresas industriales que participaron de la encuesta ‘Competitividad en las Empresas Industriales Argentinas 2018: actualidad, problemáticas y desafíos’ considera que la baja competitividad de Argentina puede mejorarse. El 56% sostiene que esto puede lograrse rápidamente, en un período de 5 a 10 años, mientras que el 42% estima que estos resultados podrían verse en un lapso no menor a 20 años.

Ninguno de los líderes empresariales consultados consideró que la baja competitividad de Argentina sea irremediable, mientras que el 2% sostuvo que no es cierto que la Argentina tenga un bajo nivel de competitividad y el 1% no cree que sea relevante si Argentina es considerada más o menos competitiva.

La medición fue realizada por NUMAN, consultora de reclutamiento para mandos medios y altos con foco exclusivo en áreas de Ingeniería, SupplyChain y Ventas Técnicas, y  IEEC – Escuela de SupplyChain y Logística, en el marco del Foro Argentina Industrial 2018’.

“Los resultados de la medición de este año marcan un crecimiento de 1 punto porcentual en las expectativas positivas de mejora de los niveles de competitividad, respecto de la medición efectuada en 2017, cuando el 97% de los ejecutivos de empresas industriales consideró que la baja competitividad de Argentina podía mejorarse”, destacó Daniel Urman, director de NUMAN, subrayando que se mantienen muy elevada la consideración positiva de las empresas industriales en relación a la mejora de la competitividad.

Los resultados del relevamiento realizado en junio de 2018, muestran el grado de vinculación del concepto de competitividad con la gestión diaria de las empresas:

  • Para el 52% de los ejecutivos industriales está altamente vinculado
  • Para el 36% está medianamente vinculado
  • Para el 12% está levemente vinculado

“El compromiso de las empresas por vincular el concepto de competitividad con su gestión diaria también experimentó un crecimiento respecto del 2017. La medición actual nos muestra cómo el 88% de los ejecutivos señalan una vinculación alta o media, mientras que en 2017 ese porcentual se ubicaba en un 85%”, analizó Ignacio Sánchez Chiappe, director de IEEC.

Consultados sobre las políticas públicas que esperan sean llevadas a cabo para mejorar la competitividad en el corto-mediano plazo, los ejecutivos industriales eligieron un máximo de 5 opciones entre las siguientes:

  • Reducir la presión impositiva (73%)
  • Reducir la inflación (68%)
  • Reducir el déficit fiscal (54%)
  • Incrementar la inversión en Infraestructura (41%)
  • Mejorar el sistema de educación (41%)
  • Reducir los niveles de conflictividad social (40%)
  • Incentivar los acuerdos paritarios en los que se incluya el factor de Productividad (38%)
  • Incrementar la seguridad jurídica para Inversores (31%)
  • Resolver el atraso cambiario (20%)
  • Brindar herramientas legales para reducir el Ausentismo (20%)
  • Incrementar la inversión en Ciencia y Tecnología (20%)
  • Resolver la reciente depreciación del AR$  (8%)

“La reducción de la presión impositiva y el déficit fiscal demuestra la dificultad de trabajar sobre políticas públicas en relación a la competitividad, ya que son dos puntos que en cierto modo compiten entre sí. A menor carga impositiva, menor recaudación, por lo tanto menos recursos para que el Estado afronte sus gastos. Pero una fuerte carga impositiva, afecta la competitividad de las empresas, principalmente en relación a sus posibilidades exportadoras”, consideró Leandro di Nardo, director de NUMAN.

“Hoy preocupa más lo ‘urgente’, en términos de coyuntura, ya que el año pasado la mejora del sistema educativo fue la opción más seleccionada, con el 60% de las preferencias, y este año se encuentra en la cuarta ubicación, con el 41%, superada por la presión impositiva, la inflación y el déficit fiscal”, analizó di Nardo, señalando que esta situación también se percibe en relación a la baja importancia que se le asignó a incrementar la inversión en Ciencia y Tecnología (20%). “El desarrollo educativo, científico y tecnológico son cuestiones vitales para el crecimiento futuro de la industria y apuntan directamente a reducir la escasez del talento producto, de la brecha entre academia y matriz productiva. Pero en el corto-mediano plazo y en términos de su impacto en la competitividad actual de las empresas, se ven superadas por la atención a los problemas coyunturales que enfrentan las empresas industriales”, agregó.

“Teniendo en cuenta las prioridades que manifestaron las empresas durante la realización de la encuesta, las últimas medidas tomadas por el Gobierno argentino, en relación al aumento de la presión impositiva, principalmente a través de las retenciones a la exportación, o la marcha atrás en la reducción o eliminación de impuestos, y la disminución de inversión en obra pública; está claro que tres de las cuatro políticas públicas más reclamadas por las empresas a mediados de 2018, no han tenido una respuesta positiva por parte de las autoridades. No obstante, las últimas medidas gubernamentales están apuntando a resolver el tercer reclamo más importante de los industriales: la reducción del déficit fiscal”, reflexionó Di Nardo.

“Por otra parte, llamativamente, y luego del proceso devaluatorio que derivó de la corrida bancaria del primer semestre de 2018, la opción vinculada a resolver el atraso cambiario tuvo en ese momento una variación muy leve respecto al año pasado (20% en 2018, 28% en 2017), lo cual demuestra que ya desde el 2017 los ejecutivos no identificaban al tipo de cambio como uno de los principales problemas de competitividad”, sostuvo el director de NUMAN.

“Por lo tanto, entendemos que el proceso devaluatorio de fines de agosto pasado, imprime un factor de competitividad importante a las industrias locales, que pese a la creciente presión impositiva impulsada en los últimos días, podría mejorar parte de los aspectos coyunturales de mayor preocupación. Más aun, teniendo en cuenta que en las mediciones que efectuamos en las últimas dos ediciones del Foro Argentina Industrial (2017 y 2018), los encuestados no ponderaron como muy elevado este aspecto. Entonces, ahora que nos volvimos más competitivos por tipo de cambio, es que igualmente es crucial seguir trabajando tanto intra-empresas como a nivel macro en hacer más competitiva la industria argentina, reforzando el foco en lo importante”, advirtió Di Nardo.

Mientras que en el ámbito de las políticas internas que se están implementando o planeando implementar en cada empresa, para mejorar su nivel de competitividad, los ejecutivos industriales que participaron de la encuesta, eligieron un máximo de 3 opciones, entre las siguientes:

  • Mejora de procesos (83%)
  • Reducción de gastos y/o de personal (58%)
  • Inversión en maquinarias o inmuebles (44%)
  • Programas de capacitación y entrenamiento del personal (41%)
  • Investigación y desarrollo de nuevos productos o servicios (20%)
  • Expansión de las operaciones a nuevos territorios (15%)
  • Otros (7%)

“Es interesante ver que no solamente se considera a la reducción de Costos en las políticas corporativas para la mejora de competitividad, sino que los ejecutivos industriales aseguran que dentro de sus compañías tienen diversas opciones para incrementarla, destacándose la Mejora de Procesos, la Inversión y la Capacitación del Personal. No obstante, se observa que la expansión de las operaciones a nuevos territorios (lo cual impactaría en el volumen de exportaciones, un factor que el Gobierno considera clave para mejorar la matriz productiva nacional), no está dentro de las estrategias priorizadas por las compañías”, analizó Daniel Urman.