Habla la industria: datos centrales sobre competitividad en el área Manufactura

De los 117 ejecutivos industriales que participaron de la encuesta ‘Competitividad en las Empresas Industriales Argentinas: actualidad, problemáticas y desafíos’, efectuada con motivo de la realización del ‘Foro Argentina Industrial 2018’, 59 de ellos se desempeñan en el área Manufactura.

Al pedírseles una definición sobre la situación de inversión en bienes de capital durante el período en curso, medida en dólares estadounidenses, los ejecutivos se pronunciaron de la siguiente manera:

  • 39% consideró que se mantuvo el nivel de inversión respecto al año pasado
  • 22% que creció entre un 10% y 20% respecto al año pasado
  • 19% que decreció entre un 10% y 20% respecto al año pasado
  • 14% que decreció más de un 20% respecto al año pasado
  • 7%que creció más de un 20% respecto al año pasado

En relación al estrato que cada organización identifica como “cuello de botella” para mejorar la competitividad, los resultados de la encuesta revelaron los siguientes resultados (en un formato de selección de un máximo de dos opciones por participante):

  1. Operarios (51%)
  2. Mandos Medios (39%)
  3. Nivel Gerencial (25%)
  4. Accionistas (22%)
  5. C-level (15%)

En cuanto a la incorporación de tecnología e innovación       en cada una de las plantas industriales, durante los últimos dos años:

  • El 39% de los ejecutivos manifestó que fue esporádica
  • El 31% señaló que fue habitual
  • El 20% que fue constante
  • El 10% manifestó que no hubo ninguna innovación ni implementación de nuevas tecnologías

A nivel mejora de procesos, la encuesta entregó los siguientes resultados:

  • 51% de los ejecutivos destacaron que sus empresas están comprometidas con la mejora continua de procesos, en la que se trabaja según un plan estratégico a partir de los objetivos de competitividad a largo plazo.
  • 34% indicó que la empresa trabaja en la mejora de algunos procesos como parte de proyectos individuales de reducción de costos.
  • 15% expresó que la empresa estudia y mejora los procesos cuando aparecen problemas que necesitan solucionarse.

Para Leandro di Nardo, director de NUMAN, un dato muy positivo que surge de los resultados de la encuesta reside en que el 31% de los ejecutivos informó que la incorporación de tecnología e innovación en cada una de las plantas industriales fue habitual durante el último año, mientras que el 20% señala que fue constante.

“También es positivo que el 51% de los ejecutivos haya destacado que sus empresas estén comprometidas con la mejora continua de procesos, y que el 34% haya indicado que la empresa trabaja en la mejora de algunos procesos como parte de proyectos de reducción de costos. Como decía el Secretario de Industria de la Nación, Fernando Grasso, durante su participación en el Foro Argentina Industrial 2018, puertas adentro de las fábricas, la base de la competitividad tiene que ver con la innovación, con el desarrollo tecnológico, con aplicar procesos competitivos, con que la cadena de valor o de abastecimiento sea óptima, con manejar bien los stocks”, referenció di Nardo.

Por su parte, Ignacio Sánchez Chiappe, director del IEEC, sostuvo que hay dos conceptos que deberían primar en relación al crecimiento en competitividad:

  1. Necesidad de fomentar una ‘obsesiva’ orientación al cliente. Argentina puede mejorar mucho para caracterizarse en el convencimiento de que ‘el cliente debe volver’ en el futuro, por el buen servicio y la satisfacción obtenida. “Esto realmente hace la diferencia. En nuestro país no existe aún en forma extendida, la cultura de ganar al cliente por el corazón. Otros países sí la tienen incorporada y este aspecto es parte enriquecedora de la experiencia”, precisó el director del IEEC.
  2. Necesidad de incorporar tecnología, no desde la disyuntiva de reducir personal a cambio de máquinas, sino planteando las cosas en su justa realidad: las máquinas y robots están para quedarse y compartir nuestra vida, tanto doméstica como laboral. “Una realidad que implica un tiro por elevación hacia la capacitación y la competitividad. En concreto, es poner a la gente en un nuevo escalón: el de saber qué y cómo hacer para valerse de las máquinas para lograr un nuevo estándar de competitividad”, consideró Sánchez Chiappe.

“La competitividad no es fácil de lograr y no se resuelve con soluciones mágicas y rápidas, sino con estrategia y un rol más determinante de las áreas de RRHH”, aseguró el director del IEEC.

“En cuanto al mercado de consumidores, es importante que se vuelva mucho más exigente y perdone menos las fallas en el servicio, y en la ejecución de garantías, entre otras. En definitiva, hacer valer sus derechos y dejar de ser un rehén que actúa con resignación. Michael Porter decía: ‘si una empresa quiere salir a exportar al mundo, debe entrenarse antes en un mercado interno muy exigente, porque afuera, no perdonan’”, concluyó Sánchez Chiappe.