Industria Energética en Argentina: una oportunidad para cerrar grietas

    Por Daniel Urman, director de NUMAN

    Desde NUMAN observamos con mucha esperanza que el desarrollo de energías renovables es un excelente ejemplo de lo que podría ser una política de estado transversal a diferentes gestiones de gobierno:

    • La industria está regulada por una ley sancionada durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (casi por unanimidad de ambas cámaras legislativas).
    • La norma fue reglamentada y ejecutada durante el período el gobierno de Mauricio Macri.
    • Ahora, según los resultados de las PASO, asoma como probable próximo gobierno el espacio político conformado por el Frente de Todos, y todo indica que en caso de asumir Alberto Fernández a la presidencia, se mantendrán muchos de los logros conseguidos durante estos últimos 4 años.
    • El objetivo planteado en la legislación actual apunta a que durante el gobierno que sea electo en el 2023, las energías renovables representen el 20% del consumo de energía eléctrica nacional (en 2025).

    Con políticas de estado a largo plazo se logra previsibilidad y confianza por parte de los inversores. Al menos en aquellas industrias que son favorecidas por estrategias y acciones de gobierno sostenidas en el tiempo y con independencia del color político que gobierna en cada período presidencial.

    Esta semana estuvimos participando del Argentina Windpower (AWP2019), un evento organizado por el Consejo Global de Energía Eólica, Cámara Eólica Argentina y el Grupo La Nación, en el que se  reflejó el rápido crecimiento de la industria de energía eólica en Argentina, convertida en una de las principales fuentes de inversión en la economía y de más rápido crecimiento.

    Durante la realización del encuentro, nos resultó interesante ver como referentes de los principales espacios políticos del país coincidieron en la necesidad de avanzar con el desarrollo de la industria de energías renovables. Por ejemplo, Sebastián Kind, Subsecretario de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Secretaría de Energía de la Nación, se mostró muy optimista respecto a la trascendencia que tendrán los proyectos renovables, y manifestó que “el Programa de Energías Renovables debe trascender a los gobiernos”. Por su parte, Matías Kulfas, uno de los economistas más escuchados por el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, sostuvo que el desarrollo de las energías renovables en la Argentina, es un caso de éxito que llegó para quedarse. “Queremos que se desarrollen las energías renovables y que haya consensos en que sea una política de Estado, pero también necesitamos que haya un desarrollo de la industria nacional para el sector. Esto será una tarea del Estado y el mercado en conjunto”, dijo.

    Este tipo de coincidencias y pronunciamientos, generan tranquilidad y permiten a las empresas del sector poder planificar sus estrategias a mediano y largo plazo, lo cual impulsa sus posibilidades de crecimiento y activa el mercado laboral.

    Más aún, teniendo en cuenta que hoy estamos parados sobre una sólida base para el desarrollo de la industria, al ocupar la Argentina el noveno lugar en el ranking elaborado por Ernst & Young de países más atractivos para invertir en energías renovables, y ser el líder entre las naciones latinoamericanas.

    Un reciente artículo del Foro Ambiental, titulado ‘¿Cómo están las energías renovables hoy en la Argentina?’, destaca que poco a poco las energías renovables van asentándose en la Argentina. Desde 2016, cuando se inició el Programa RenovAr, fueron adjudicados 206 proyectos, con la capacidad de generar unos 6130,9 MW, abastecer a 4,7 millones hogares, lograr la llegada de 7237 millones de dólares como inversión al sector e impulsar 9200 puestos de trabajo relacionados con la actividad.

    “En la actualidad, el país se posicionó como uno de los diez destinos más atractivos para invertir en la «ola verde«. A esta altura de 2019, la participación de las energías renovables en la provisión de la demanda de electricidad nacional llega a 4,8%. Pero, si bien el avance de ese índice se aceleró en los últimos tiempos, aún se está lejos del 12% de participación que la ley 27.191 fijó como meta a cumplir al último día de este año, cuando se estima que para entonces se llegará a 8%, el objetivo que debía haberse alcanzado en 2017”, señala la nota.

    En este línea, el informe ‘Energías renovables en Argentina. Oportunidades en un nuevo contexto de negocios’, de PwC, mencionaba el potencial que tiene nuestro país para el desarrollo de energías renovables no tiene techo dada la calidad de los vientos y la irradiación solar, lo cual nos brinda una ventaja diferencial importante.

    Desde NUMAN observamos que efectivamente el potencial de la energía renovable es inmenso, y se encuentra distribuido en puntos dispersos del país, en especial lejos de AMBA, con lo cual también fortalece a la consolidación de una industria federal, potenciando el desarrollo de regiones que hasta hace unos pocos años estaban al margen de la matriz productiva. Esto permite la movilidad laboral y la generación de oportunidades de trabajo cualitativas en áreas desde las cuales los jóvenes en general tenían que emigrar para poder crecer profesionalmente.

    Energía: la gran política de Estado de los próximos años

    No solo las energías renovables ocupan un lugar destacado en prácticamente todos los espacios políticos de la Argentina. La explotación de hidrocarburos también es un tema central y prioritario, con especial foco en Vaca Muerta.

    Lo cual es auspicioso, ya que ambas fuentes se complementan perfectamente entre sí. Y al formar parte de los planes económicos de las diferentes agrupaciones políticas del país, permiten generar un importante marco de previsibilidad y progreso potencial para la industria energética, que derivará en beneficios para la economía en general y para la sociedad en particular.

    De hecho, Vaca Muerta se ha transformado en una pieza fundamental de los diferentes discursos electorales en estas últimas semanas. Por las expresiones que hemos podido ver en los medios de comunicación, queda claro que todos ven en este yacimiento petrolífero una fuente de ingresos de divisas, que oxigenen una economía cada vez más necesitada de dólares.

    Un informe de 2013 de la Agencia de Información Energética (EIA) las reservas alcanzan los 27 mil millones de barriles, lo que significa multiplicar por diez las reservas de Argentina, considerada ahora el segundo reservorio mundial de shale gas y el cuarto de shale oil.

    Volviendo a la transversalidad de las políticas de Estado que analizábamos al comenzar esta nota, recordemos que en 2013, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, comenzó la planificación de producción de crudo en Vaca Muerta y se realizó el proyecto piloto financiado por Chevrón, que implicó una inversión de 1.240 millones de dólares y la perforación de 161 pozos (meses después se firmó un convenio que dispuso la perforación de 170 pozos más y una inversión conjunta con YPF de más de 1.600 millones de dólares). Cinco años después, a fines de 2018, Cambiemos impulsó la iniciativa de transformar a Vaca Muerta en una Política de Estado, y este año Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto lanzaron desde allí la campaña electoral. De hecho, el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, enfatizó que Vaca Muerta es “el corazón del futuro argentino”.

    De cara al futuro y particularmente a los próximos cuatro años, durante una entrevista concedida al diario brasileño Valor, que fue referenciada en el diario Clarín, Guillermo Nielsen, uno de los economistas referentes de Alberto Fernández, explicó su plan económico en 10 claves, destacando el proyecto Vaca Muerta«Hay una serie de medidas que estamos preparando, y vamos a enviar proyectos de ley al Congreso para una rápida aprobación. La más importante refiere a un nuevo marco normativo para petróleo y gas, diferente de lo que hay hoy. Estamos previendo que la revolución del shale ya existió, que lo que a Estados Unidos le llevó 15 años a nosotros nos puede llevar la mitad. Eso es posible porque la tecnología ya está disponible y lo único que queremos hacer es cambiar ciertas reglas de juego. La idea es cambiar el tratamiento tributario y contable. O sea, un impuesto menor y aceleración de amortización de las inversiones. El impuesto de renta de las empresas sería de 20%».

    Nuevamente, la consolidación de una política de Estado como clave para el crecimiento. Previsibilidad y confianza, dos conceptos vitales que solo pueden generarse a través de una coherencia política transversal y sin grietas de por medio. Imaginemos trasladar esta estabilidad política a otros sectores como la industria manufacturera, y sin duda esteramos hablando una economía más sólida y fortalecida, con mayor cantidad de oportunidades laborales.

    Conclusiones

    A diferencia de lo que ocurre con la industria manufacturera (proteccionismo vs apertura económica), en el campo energético celebramos que no se observe un movimiento pendular entre las políticas impulsadas por la gestión anterior de gobierno y la actual administración nacional. A partir de lo que expresan los referentes económicos del ganador de las PASO, Alberto Fernández, tampoco parece que cambiarán las condiciones durante el próximo mandato presidencial.

    Más aún, tampoco se vislumbra una grieta hacia el interior de la matriz energética: no se trata de invertir en Vaca Muerta o energías renovables, ni de competir entre la generación térmica o el desarrollo de energías limpias. En materia de política energética, existe un importante consenso en el carácter complementario de cada una de las fuentes, especialmente cuando se analiza cómo transitar la transición energética.

    Las energías renovables pueden lograr disminuir el costo de la energía eléctrica, y favorecer a que el gas que se extrae de Vaca Muerta genere excedentes que incrementen la exportación y generación de divisas; lo cual aportaría a la economía del país los dólares requeridos para permitir que de una vez por todas iniciemos una fase de crecimiento sostenido.

    Lo interesante es que las políticas que impulsan la complementariedad entre las diversas fuentes energéticas también concilian el corto y el largo plazo, aportando empleo de calidad en lo inmediato y sentando las bases para desarrollar un mercado laboral dinámico en el futuro.

    Al mismo tiempo, como explicábamos hace un año en una nota que publicamos en Infobae, y como subrayamos anteriormente en el blog de NUMAN en diferentes artículos (‘Cómo resolver problemáticas de reclutamiento industrial, derivadas de la escasez de talento’, ‘Procesos de reclutamiento especializados para resolver la escasez del talento’, ‘Cómo responder al desafío generado por la falta de ingenieros, con procesos de reclutamiento especializados’), es vital alinear el sistema educativo a las necesidades de la matriz productiva, generando graduados con las competencias y habilidades que exige la industria energética.

    La consolidación de políticas de estado relacionadas con la industria energética, no solo representa una oportunidad económica para la Argentina, aportando más potencial de crecimiento del país, reduciendo el costo de la energía, ganando competitividad industrial, y generando divisas para lograr una balanza comercial más sostenible. También puede ser un ancla para comenzar a modificar drásticamente la relación oposición-gobierno, y de una vez por todas contar como país con políticas de Estado que nos acerquen año a año -cada vez más- a la prosperidad.

    Desde NUMAN hemos acompañado y seguiremos haciéndolo cada vez con más fuerza al sector energético, siempre buscando un aporte de alto valor agregado, comprometidos con las relaciones a largo plazo y enfocados en mantener altos estándares de calidad.