Durante la 25º Conferencia Industrial ‘#ConstruirConsensos – Desafíos para el Desarrollo Productivo’, organizada por la UIA, se analizaron los procesos de innovación que se producen en las industrias en el marco de la Cuarta Revolución Industrial.

El panel «Industria 4.0: el conocimiento en el corazón del nuevo paradigma de desarrollo”, tuvo como conferencistas a Sergio Kaufman, ingeniero industrial, Presidente de Accenture Argentina y Sudamérica Hispana y especialista en temas de innovación tecnológica; y a Facundo Manes, Doctor en Ciencias de Cambridge University, neurólogo y neurocientífico.

“Hace un tiempo se hizo un estudio en relación a ese avance tecnológico y de ahí pudimos ver que un 6% de las empresas hoy ya están sumergidas en este nuevo mundo. Hay un 45% de las empresas que están acercándose y en vías de desarrollo. Pero la mitad de esta muestra, que son sobre todo las pymes, dado el contexto macro económico y las dificultades de financiamiento, todavía les cuesta dialogar con esta disrupción tecnológica”, destacó la moderadora del panel, Agustina Schcolnik, autoridad de UIA Joven y miembro de la Junta Directiva de la UIA. “Lo importante es no perder el foco y saber que esto tiene que ser un tema de agenda”, subrayó.

“Para poner algún ejemplo en lo que respecta a este desarrollo, en el caso de la celulosa y papel (yo formo parte de ese mundo), hay unos avances importantes en lo que respecta a la nanotecnología, que tiene múltiples aplicaciones, desde mejorar la impermeabilidad y la resistencia de un envase, hasta generar biocombustibles, o partes de carrocerías de autor o partes de computadoras”, señaló Schcolnik.

“Como destaca Facundo (Manes), hay que crear un ecosistema donde como sociedad estemos todos interconectados. Y tiene que estar presente la ciencia del conocimiento, los desarrollos de las plataformas tecnológicas y la industria. Por eso hay que invertir en investigación y desarrollo, pero también hay que invertir a la par en la capacitación de personas, adecuando instituciones educativas y repensando modelos de enseñanza”, completó la moderadora del panel.

Agustina Schcolnik también anunció dos proyectos impulsados por la UIA sobre Industria 4.0, que están conectados entre sí:

  • Un centro de innovación que se va a llevar a cabo en la sede de la Unión Industrial Argentina.
  • Una plataforma de vinculación empresarial, que permite que una compañía que quiere hacer una inversión en temas de Industria 4.0 pueda contactarse con proveedores, investigadores e institutos de formación.

A continuación, algunas de las principales declaraciones efectuadas por Sergio Kaufman y Facundo Manes, en el panel de Industria 4.0.

Sergio Kaufman:

  • Progreso es cuando una sociedad logra resolver los problemas de la gente. Tan simple como eso. Progreso no es que suba el PBI, ni siquiera que suba el empleo. Progreso no es la inversión, progreso no es la industria 4.0. No es la iluminación led que vemos en la calle. Progreso es cuando esa iluminación led hace que la gente camine tranquila por la calle (…) Eso es progreso. Es importante que miremos y no nos confundamos a las herramientas tecnológicas con el resultado que tenemos que generar.
  • La Argentina tiene un desafío enorme. La Argentina es un país de salarios medios. Pero no es un país de salarios medios porque sea necesariamente hoy la realidad. Es un país de salarios medios porque su tejido social desea salarios medios o altos. Al mismo tiempo es un país con productividad media a baja en promedio. Esas dos cosas no viven juntas. Si yo quiero tener salarios medios o altos, necesito alta productividad. Y tenemos que balancear esa ecuación porque eso es lo que continuamente nos genera problemas y derrumbes.

Dos países líderes en el mundo en innovación tecnológica como Japón y Alemania, tiene salarios indiscutiblemente altos y al mismo tiempo tienen un desempleo por debajo del 3%. Y son los países con más robótica e industria 4.0 del mundo.

Entonces se puede, pero definitivamente requieren acuerdos y condiciones muy distintas a las que tenemos.

  • Industria 4.0 es una plataforma de progreso y movilidad social. No la pensemos como un montón de fierros que pongo en una planta. (…) Cuando la empezamos a pensar así cambia todo.
  • Concepto de activo: todos pensamos que es una máquina, y es un activo imprescindible. Pero los activos virtuales e intelectuales son esenciales. De las 10 empresas que más valen en el mundo, 8 no tienen activos físicos, tienen activos cognitivos, patentes, activos intelectuales. La industria tiene que seguir existiendo como máquina y como producción, por supuesto. Pero si nos olvidamos de los activos virtuales no estamos utilizando toda su capacidad. (…)

El concepto que teníamos de una actividad industrial cambió radicalmente y tenemos que pensar en términos de ecosistema. Y tenemos que pensar en Argentina y que parte de ese ecosistema vamos a ser, nos conformamos solo con fabricar o pensamos agarrar más partes de la cadena de valor.

  • La revolución de la Industria 4.0 necesita conocimiento, necesita gente formada. Cada vez más el conocimiento se concentra en las grandes ciudades. 40 ciudades del mundo concentran más del 90% del conocimiento. En la Argentina, 5 ciudades concentran más del 90%. Y muchas de las fábricas, por historia, están lejos de las ciudades. ¿Cómo armamos el matrimonio entre el talento y el conocimiento, y la producción industrial que está en otro lado? ¿Cómo hacemos que los jóvenes (que son todos millennials ahora) quieran trabajar en un modelo que a veces sienten que no se adaptan? Sienten que es un modelo rígido, jerárquico… El aspiracional, cuando yo me recibí hace 30 años, era trabajar en una fábrica. Hoy, hablando con los chicos y los ingenieros que se reciben, no necesariamente el aspiracional es trabajar en una fábrica. ¿Cómo reinventamos el atractivo del área industrial en las nuevas generaciones, asociado al conocimiento? Ese es el desafío central.
  • Hoy la planificación de una nueva tecnología es de 6 meses a un año. Las olas son más altas y vienen más rápido.
  • Tenemos la tormenta perfecta. Por un lado, la tecnología que amenaza con desplazarnos del mundo, y al mismo tiempo demandas que crecen y menos paciencia en la gente. Este es un gran problema pero es la oportunidad, porque la manera de dar mejores salarios y movilidad social se puede llamar reinventar la industria. Y creo que esa es la provocación, es el desafío que todos nosotros tenemos que llevarnos.
  • Industria 4.0 es usar las disrupciones tecnológicas para mejorar como el mundo hoy trabaja. Y tomárnoslo en serio. Usando eso, la consecuencia es que vamos a ser más productivos, más efectivos, con la gente que trabaja más a gusto.
  • Hace falta definitivamente un proyecto de conocimiento (…) Si no nos reinventamos y no conocemos más y no educamos a la gente, el riesgo es quedar afuera.
  • Necesitamos pensar de vuelta el modelo productivo. Por ejemplo, necesitamos pensar que el costo de fabricación de un celular es el 30% del costo total. Los otros dos tercios son conocimiento. El vidrio que no se raya tiene un enorme valor de conocimiento (el vidrio vale poco, vale el conocimiento que tiene encima), los transistores, los sensores… Entonces la pregunta es si nos alcanza con el 30% de valor agregado. ¿No deberíamos avanzar a morder un poco ese 70% que se están llevando en algún otro lado del mundo? Creo que ese es un desafío y el camino es reinventar la industria.
  • Hacen falta centros de innovación. Todos los ejemplos de replantear industrias que nosotros hemos tenido (Alemania, Japón, Houston) han tenido un foco (…) Estamos lanzando en abril un centro conjunto de innovación e Industria 4.0, donde todos estamos invirtiendo mucho para ayudar a que la industria se pueda reinventar. Para que todos, trabajadores y empresarios, empiecen a ver qué cosas están pasando en el mundo, que me permiten ser más productivo, resolver problemas de la gente, pagar mejores salarios, etc.
  • En las discusiones y peleas geopolíticas que aparecen en la superficie como peleas comerciales, retenciones, etc, hay una discusión mucho más fuerte, que es quien maneja el conocimiento, quien se queda con las patentes, quien domina una tecnología. Y lo que pasa con el ecosistema de innovación digital de transformación y conocimiento, es que es un juego para pocos. Piensen rápidamente, Google hay uno solo, en Estados Unidos hay un Amazon, acá hay un Mercado Libre, hay un Alibaba en China. Cada vez más es un juego para pocos. Y ahí posicionarnos desde el punto de vista de estrategia país es central. Esto se parece un poco a una cena a donde nos invitan pero hay menos sillas que comensales, y si en esa discusión mundial no encontramos nuestra silla, probablemente vamos a ser parte del menú.

Facundo Manes:

  • Tengo 50 años y empecé a creer que Argentina tiene un problema de agosognosia. No comprende donde está parada, no comprendemos donde estamos parados. Empecé a escuchar a los 8 años que somos un país muy rico en recursos naturales. Per cápita no somos tan ricos, estamos a mitad de tabla. Si fuéramos 3 millones de habitantes o 4, o 10 incluso, seríamos muy ricos en recursos naturales. Pero somos 45 millones y vamos a ser 50. Entonces les propongo a todos pensar un país para 50 millones. Y si pensamos en términos de 45-50 millones, no somos un país tan rico en recursos naturales. Repito, estamos a mitad de tabla. Y aunque fuéramos el número uno en recursos naturales, como bien explicó Sergio (Kaufman), los recursos naturales hoy no son el principal motor de la economía mundial.
  • El principal motor de la economía mundial es lo que tenemos entre las orejas, el cerebro, que tiene más conexiones neuronales que estrellas en las galaxias. Y los países que invierten en el cerebro de su gente son los más ricos. Los países que entienden que el conocimiento, que el valor agregado, que los recursos cognitivos y emocionales y sociales de los ciudadanos, son los más importantes.
  • Argentina no genera la riqueza para 45 millones de personas.
  • Indonesia y Tailandia, según un informe de la UIA, generan el 70% del caucho del mundo, y no tienen mayor relevancia en la industria del neumático. Nigeria, Costa de Marfil y otro país africano, generan el 66% del grano de cacao, y no intervienen relevantemente en la industria del chocolate. Bélgica y Suiza no tienen granos de cacao pero tiene gente educada y bien nutrida, con salud (hay que dejar de ver la salud solo como la lucha contra las enfermedades –que lo es- sino también como un factor de productividad, cualquiera de nosotros si no tuviera salud no podría producir, un país que no tiene una salud adecuada no puede educarse, no puede producir). Además tienen ciencia, tecnología, marca, innovación, reglas claras, geopolítica… Todo eso es conocimiento. Y ganan muchos más dólares que los países africanos que exportan grano de cacao. Holanda es el segundo exportador en dólares de alimentos (el primero es Estados Unidos). Uno esperaría que fuera Rusia, Brasil, Argentina, Canadá, India o China, pero es Holanda, un país pequeño y altamente poblado que le ganó terreno al mar. Hace unas décadas, la burocracia estatal, los sindicatos, los empresarios la sociedad, tuvieron una política de estado de ser uno de los países que exporten alimentos en dólares. Obviamente tienen el puerto de Rotterdam, pero le ponen marca, le ponen innovación, le ponen un sello que dice Holanda y es calidad. Todo eso es conocimiento.
  • Tenemos agnosogosia. No somos tan ricos en recursos naturales. Ni los recursos naturales son tan ricos y tan importantes en la economía mundial.
  • También somos agnosognósicos en pensar que estamos en vías de desarrollo. Desde hace 42 años que tengo uso de razón y escucho que estamos en vías de desarrollo. Nos mentimos, no estamos en vías de desarrollo. Argentina no es un país en vías de desarrollo. Porque simplemente, el factor que predice desarrollo en los países es la inversión estratégica, sistemática y de más del 2 o 3 por ciento del PBI, en innovación y desarrollo, en ciencia y tecnología. Y Argentina invierte en investigación y desarrollo 0,5%, antes invertía 0,6%. Nunca en la historia Argentina invirtió lo suficiente, en forma gradual, sistemática, estratégica, en el factor que más predice desarrollo.
  • Un trabajo de la revista Nature describe que los países tienen que aprender cómo capitalizar los recursos cognitivos (emocionales y sociales, podría agregar) de los ciudadanos, si quieren prosperar económicamente y socialmente.
  • El mundo ya tiene evidencia de que la inversión en conocimiento y en el cerebro de los ciudadanos es el factor que más predice desarrollo.Corea del Sur era una villa miseria hace unas décadas y la mayoría de la población era analfabeta, y el ingreso per cápita de hace unas décadas, de Corea del Sur, era parecido al de Ghana. Y los dos invertían lo mismo en investigación y desarrollo. Corea del Sur tomó una decisión que fue una política de estado. Ghana invirtió lo mismo en investigación y desarrollo a lo largo de las décadas. Pero Corea del Sur apostó al conocimiento. Invirtió en tecnología, en educación, en investigación y desarrollo, y hoy, la calidad de vida y el ingreso per cápita de Corea del Sur es 20 veces superior a Ghana.
  • Quiero advertir que lo que estoy planteando, lo tenemos que hacer entre todos, y tenemos que pensar el conocimiento como pensamos la democracia. La democracia no la ganó ni el radicalismo ni el peronismo, ni la derecha ni la izquierda. La ganó la sociedad argentina, la reclamó la sociedad argentina, y luego administradores vinieron y cumplieron la promesa de vivir en democracia.
  • Nosotros podemos elegir el camino de Ghana o el de Corea del Sur. Pero no estamos condenados al éxito ni los recursos naturales nos van a salvar, incluso con Vaca Muerta. (…) Estoy hablando de generar riqueza y desarrollo inclusivo y sustentable para 50 millones de argentinos.
  • Los países que más invierten en investigación y desarrollo, y son los países que más se desarrollaron.
  • En Medio Oriente, Israel es el único país que alcanzó niveles de desarrollo es el país que más invirtió en investigación y desarrollo: 4% del PBI. Nosotros en Argentina 0,5% y antes 0,6%. La Argentina nunca invirtió lo suficiente en investigación y desarrollo para que esto sea una política de estado y nos dé el bienestar que merecemos.
  • Los países como Canadá o Australia, con los que nos gusta compararnos, pueden ser un ejemplo. Canadá tiene una economía basada en las materias primas pero también en el conocimiento que no tiene que ver con la materia prima. Y Australia en el año 1968 tenía el mismo ingreso per cápita que tenemos hoy nosotros. Y ya en ese momento tenía el doble de investigadores que nosotros.
  • Nosotros en investigación y desarrollo, que es el principal factor de desarrollo de los países, invertimos en forma similar en porcentajes del PBI que Gabón y Senegal. ¿Por qué vamos a ser Australia?
  • Como decía Sergio (Kaufman), hay que unir los dos mundos. Argentina es el único país en América Latina que tiene tres premios Nobel en ciencias, tiene el Conicet y tiene investigadores de prestigio internacional, pero hay que darles el contexto porque hay muchos que se están yendo nuevamente.

Los investigadores tienen que generar conocimiento apoyados por el Estado. Google, el GPS, Internet, el proyecto Apolo, el genoma humano, fueron todos impulsados por el Estado y después esa tecnología sirvió para influenciar económicamente a los países que la generaron con el apoyo estatal. Luego viene la inversión privada, pero a la inversión privada hay que ayudarla, hay que darle estímulos fiscales, reglas claras.

A las universidades y a los científicos hay que unirlos con las empresas. A los empresarios no podemos pedirles que sean científicos. Pero tenemos que generar instituciones fuertes (como hicieron Inglaterra, China, Taiwán, Estados Unidos y Holanda) que unan los dos mundos. Que unan la generación de conocimiento con el éxito económico de un conocimiento, que es la innovación permanente.

  • Argentina debe convertirse en un país de innovación permanente. Y podríamos crecer 4% anual genuinamente. Pero tenemos que generar estas instituciones.
  • Muchos dicen: pero somos pobres, somos muy pobres para invertir en esto. Eso le decían a Nehru, el arquitecto de la India moderna: la India es demasiado pobre para invertir en ciencia y tecnología. Y Nerú les respondía: justamente porque somos pobres no podemos darnos el lujo de no invertir en lo que nos va a sacar de la pobreza.
  • Hoy no tenemos los recursos cognitivos para implementar un proyecto de estrategia de país para 45 millones de personas, porque la mitad de los adolescentes viven en la pobreza. Y vivir en la pobreza o la escasez, tener un impuesto mental, un impuesto cognitivo, no permite planificar el largo plazo. Incluso afecta el desarrollo del cerebro.
  • Tenemos que cambiar también nuestra mentalidad. Cuando me críe en un pueblito del interior yo pensaba que siendo honesto, si trabajaba y estudiaba, iba a tener movilidad social ascendente. Y eso fue lo que pasó en mi vida. Hoy un chico en Argentina no piensa eso. Porque según un estudio de la Universidad de Palermo y Gallup, en la Argentina la gente y los chicos también, piensan que acá la movilidad social tiene que ver con la herencia, la corrupción, y el 5% solamente piensa que la educación es importante para la movilidad social.
  • No tenemos destino como país, por más que bajemos la inflación y que mejore el dólar, sino dejamos de emparchar, cambiamos el paradigma, y nos unimos todos por el proyecto de desarrollo que nos merecemos. Y acá lo hicimos, no tenemos que ver a Corea del Sur, a Israel, a Holanda. En el año 1869 este país tenía casi al 80% de analfabetos y unos patriotas pensaron en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones, e hicieron la ley 1420 que fue un proyecto educativo, pero un proyecto de país. Y en 1947 Argentina tenía menos analfabetos que Italia y España. Acá lo hicimos y tenemos que volverlo a hacer.
  • La inteligencia artificial nace en la década de 1950 y básicamente consiste en haber enseñado a programas de computación que hagan tareas que hacemos los humanos. Pero esas computadoras y programas hacían esas tareas si habían sido programadas. Desde entonces ya comenzaban a decir: vienen robots a conquistar el mundo, van a ser súper humanos y nunca pasó. Sin embargo, en la última etapa de la inteligencia artificial estos programas pueden hacer tareas para las que no fueron programados. Y ahí cambia todo, porque aprenden de ensayo y error, y analizan grandes volúmenes de datos en pocos segundos.
  • El futuro de la educación va a ser insistir en los procesos cognitivos que nos hacen humanos y que la computadora o que la inteligencia artificial más compleja, no nos llega al tobillo del cerebro humano. Dejemos que las computadoras nos ganen en robotización, en automatización, pero nunca nos van a superar en lo que necesitamos para prosperar en una comunidad: empatía (de imaginar que el otro piensa diferente a mí, y que yo siento diferente a él y puedo sentir la emoción del otro), creatividad (la computadora más sofisticada nunca nos va a superar en creatividad del ser humano), la capacidad de vivir en grupos complejos, en las emociones… Así que yo veo una combinación de la inteligencia artificial con el ser humano. Dejemos a la inteligencia artificial la robotización, que como decía Sergio, países altamente robotizados como Alemania tienen muy bajo desempleo, y dediquémonos a fomentar e impulsar las tareas por las cuáles somos humanos: empatía, visión de futuro, trabajo colectivo, emoción, creatividad y liderazgo.

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