mujeres

(Por Leandro di Nardo, director de NUMAN) En numerosos artículos venimos señalando la necesidad de reducir la brecha de género presente en todas las industrias, para reconocer el enorme aporte que realizan las mujeres al tejido productivo y su impacto en la competitividad.

Un objetivo que se logrará implementando políticas corporativas tendientes a lograr la ansiada equidad e igualdad.

La crisis producida por la pandemia no es la excepción y las mujeres vuelven a tener un importante protagonismo en la lucha contra el enemigo invisible que pone en jaque a la humanidad.

Veamos algunos casos puntuales:

Una de las potenciales vacunas contra el coronavirus Covid-19 está siendo probada en humanos por parte del Kaiser Permanente Washington Health Research Institute (KPWHRI) ubicado en la ciudad de (Seattle) y financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos. Allí, la investigadora Lisa Jackson, trabajará durante 6 semanas con 45 voluntarios sanos de 18 a 55 años, que participan del ensayo clínico de fase 1, recibiendo inyecciones con aproximadamente 28 días de diferencia.

La investigadora china Chen Wei, experta en vacunas de ingeniería genética, y su equipo, desarrollaron otra potencial vacuna contra el coronavirus que ahora deberá pasar por una serie de controles y certificaciones internacionales. La fase de investigación clínica se realizará con 108 voluntarios de 18 a 60 años en quienes probarán tres dosis diferentes para evaluar su seguridad y cuál induce una mejor respuesta. Esta no es la primera vez que Wei se destaca, ya que en 2003 creó un aerosol médico durante el brote de SARS, que permitió que unos 14.000 trabajadores médicos no contrajeran el virus. Además lideró un equipo que elaboró una vacuna contra el ébola.

Por su parte, la doctora Samira Mubareka, microbióloga y médica especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital Sunnybrook (Canadá), forma parte de un equipo que aisló y cultivó con éxito copias del virus responsable de la enfermedad COVID-19. Este logro científico permitirá acelerar investigaciones para desarrollar mejores pruebas de diagnóstico y avanzar en los tratamientos y vacunas contra el coronavirus.

En Argentina, la presidenta del CONICET, Ana Franchi, es una de las personas que coordina la Unidad Coronavirus COVID-19, integrada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Productivo y la Innovación (Agencia I+D+i).

No obstante, vale aclarar que todavía no estamos cerca de poder contar con una vacuna contra el Covid-19, aunque el trabajo de estas mujeres y de otros equipos de investigación en todo el mundo, nos brindan la esperanza de poder lograr una solución a una pandemia que ha paralizado al mundo.

En este sentido y reconociendo el aporte que están realizando las mujeres en el marco de esta crisis mundial, Francesco Samengo, el Presidente de UNICEF Italia, uno de los países más golpeados por el coronavirus, dedicó el Día Internacional de la Mujer 2020 a las investigadoras que están logrando resultados importantes en la investigación sobre Covid-19.

No obstante, y en paralelo a los esfuerzos que se están desarrollando para crear una solución científica a la pandemia, es importante tener en cuenta que quedarse en casa es -de momento- la única vacuna disponible.

Como advirtió la infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología, en declaraciones efectuadas al diario Clarín: «La pandemia de COVID-19 nos demuestra qué es lo que sucede en una población cuando circula un virus fácilmente transmisible para el cual no hay vacuna ni tratamiento. Por eso es fundamental entender que si circulan las personas, circula el virus. Si nos quedamos en casa, el virus no circula. La única vacuna somos nosotros».

Para que la mayoría de la población pueda quedarse en casa, son miles las mujeres que se desempeñan en los sectores que se encuentran en la primera línea de combate contra el coronavirus, como es el caso de las trabajadoras y profesionales del ámbito de la salud y las fuerzas de seguridad. Mientras que en la segunda línea, se encuentran las mujeres que se desempeñan en áreas vinculadas a la logística, el abastecimiento y consumo masivo, y en las industrias alimenticia y farmacéutica.

La pandemia presenta desafíos importantes para todas las industrias y un futuro incierto por delante. Cuando la hayamos superado y más allá de las pérdidas que provocará, habrá dejado importantes enseñanzas y producido fuertes transformaciones en la sociedad y particularmente en la gestión empresarial, que seguramente permanecerán.